miércoles, 1 de mayo de 2019

¿Te acuerdas de Aitor Larrazabal?



- Para él nunca hubo otro club que no fuera el Athletic de Bilbao. Casi veinte años sintiendo los mismos colores, defendiéndolos y honrando al histórico campo de San Mamés, en el que demostró ser todo un ejemplo de la competición, un caballero dentro de los terrenos de juego.
Con Josu Urrutia en la presidencia, quiso seguir ligado al club de su vida como entrenador de las categorías menores, continuando posteriormente en los banquillos de otros clubes como el Marbella, Amorebieta o Barakaldo. Lo mismo un día volvemos a verle sentado en el banquillo del nuevo San Mamés, aunque esta vez sería como técnico.

Nunca llegó a jugar para la selección española absoluta, sin embargo compitió con las categorías menores en los comienzos de su carrera. Se llama Aitor Larrazabal Bilbao, y en Bilbao (Vizcaya) nació este gran defensor, el 21 de junio de 1971. Seguro que muchos aún os acordáis de él.

- Lució dos dorsales a lo largo de su carrera cuando la LFP instauró la nueva norma de fijar un dorsal a los nombres de los futbolistas a partir de 1995. Portó el número "3", típico dorsal de lateral zurdo, y el "10", el del típico crack balompédico, ese número que han lucido los mejores jugadores de la historia.
Larrazabal también supo honrar ese número pese a que no llegó a ser ningún crack mundial. Eso sí, nadie puede dudar que Aitor era un gran jugador, un ejemplo en todos los ámbitos que jugaba como lateral izquierdo, aunque también podía hacerlo como interior e incluso defensa central. Tenía técnica como para jugar más adelantado, pero su garra y pundonor le acabó convenciendo a sí mismo para ser el eterno lateral rojiblanco, quien ejerció de capitán durante muchos años.
También era goleador, ya que era el encargado de botar las faltas y los penaltis en su dilatada carrera como futbolista. Sus duros y precisos disparos eran gran amenaza cuando encaraba la portería, y supongo que nadie ha olvidado su curiosa forma de celebrar los goles. No sé bien si del calzón o del interior de su media, Larrazabal echaba a correr y se sacaba un chupete con el que dedicaba los goles a sus hijos, Ander y Gaizka. El último es su viva imagen y podría seguir sus pasos. Tendremos que estar atentos a los firmes pasos de Gaizka Larrazabal, quien actualmente es el gol del Bilbao Athletic, equipo en el que también empezó su padre.

Es uno de los futbolistas con más partidos en la alargada historia del Athletic Club con 445 partidos en total. Que Markel Susaeta le haya superado le ha hecho bajar al octavo jugador con más apariciones, de las que 390 fueron en Primera División, en la que dejó 39 goles, la mayoría a balón parado.

Como no, Aitor empezó a jugar pronto en la cantera del Athletic. Destacó como miembro del equipo juvenil y se coló con apenas dieciocho años al equipo filial a finales de los ochenta, donde sería entrenado por Iñaki Sáez, gran conocedor de las promesas rojiblancas.
Iñaki le haría debutar en Segunda División, en un partido frente al Racing de Santander que acabó con victoria vizcaína por 1-2 en El Sardinero. En aquella plantilla plagada de grandes promesas como Somavilla, Joseba Aguirre, Kike Burgos, Moska, Urrutia o Uribarrena, Aitor destacó ya en su primera campaña con el filial (89-90), en la que jugó 36 partidos e hizo su primer gol.

Ya en la siguiente temporada, Larrazabal contaría con la confianza de Javier Clemente para hacer la pretemporada con los mayores. Pese a no dejar de formar parte del equipo menor, Aitor ya tenía todas las papeletas para debutar en la más alta competición española.

Su estreno en Primera llegaría el 2 de septiembre de 1990, en un partido disputado en el Heliodoro Rodríguez López en el que saldría como titular. Pese a la gran imagen dejada por el canterano bilbaíno, el conjunto isleño sacaría una victoria por la mínima en su estadio (1-0).
En su primer año como profesional, el joven zaguero contaría con dieciocho apariciones en la división de oro, completando la campaña con el Bilbao Athletic para pasar directamente a la plantilla principal a partir del siguiente curso, con Iñaki Sáez y Aranguren como entrenadores.

Pronto se ganaría la titularidad en la zaga rojiblanca junto a jugadores destacados como Patxi Salinas, Andrinua y Rafa Alkorta. En un Athletic que aspiraba a la supervivencia durante aquellos comienzos de los noventa, Aitor sería uno de sus principales futbolistas, un pilar básico dentro del vestuario.

Larrazabal hizo su primer gol en la máxima categoría el 3 de noviembre de 1991 para ganar en su visita y Mallorca por 1-2. Aquel sería su primer penalti anotado de muchos, siendo la campaña 97\98 la más acertada, con siete goles, y tres de ellos no fueron desde los once metros. En esta faceta debo destacar que "Chupete" anotó 29 de los 36 penaltis que lanzó en Primera División.

Jugando solamente para el Athletic, Aitor Larrazabal cumplió con 390 partidos y 39 goles en Primera División.

- Precisamente, aquella sería la mejor temporada del Athletic de los últimos tiempos, alcanzando el subcampeonato de Liga por detrás del Barcelona. Con Luis Fernández en el banquillo, aquella sorprendente escuadra rojiblanca competiría en la Champions League, en la que Larrazabal disputando todos los partidos de la más alta competición mundial.

Ya en la temporada 2003\04, Larrazabal perdería su sitio en el carril izquierdo con la aparición de Asier Del Horno. Tras finalizar aquel curso, el carrilero bilbaíno tomaría la decisión de abandonar el fútbol con 32 años de edad, siendo uno de los jugadores que más veces vistieron la zamarra rojiblanca.

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