miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Te acuerdas de Txomin Larrainzar?



- Lo conocimos como Larrainzar I, ya que Larrainzar II era su hermano Íñigo, quien antes abandonaría la entidad navarra para jugar en el Athletic de Bilbao. De su hermano menor os hablaré más adelante, queda prometido.
Domingo "Txomin" Larrainzar Santamaría también acabó dejando el Osasuna, aunque algo más tarde. Pasó por el Málaga, al que ayudó a lograr dos ascensos para plantarse en Primera División. Su último equipo fue el Levante, completando una extensa carrera con 159 partidos en la máxima categoría.

Ambos hermanos no pueden quejarse de su etapa como futbolistas. Los dos son producto de la cantera del Club Atlético Osasuna y, evidentemente, el mayor llegaría a jugar antes con el Promesas en Segunda B, debutando en un partido frente al Badía de la mano de Manuel Andrés Los Arcos.

Txomin nació en Pamplona (Navarra), el 8 de septiembre de 1969. Con el filial osasunista jugaría hasta finales de la década de los ochenta, pues Pedro Mari Zabalza no tardaría en subirlo al primer equipo, que por entonces ya estaba en la categoría máxima.
Debutó en el Martínez Valero un 21 de mayo de 1989, en una visita al Elche que acabó con victoria favorable para los navarros. Txomin Larrainzar, con diecinueve años de edad, aún jugaría cinco partidos más del tramo final de la Liga 1989\90.

Volvería a jugar para el Osasuna Promesas durante la siguiente campaña, contando con solo una aparición con los mayores, en un partido frente al Celta en Balaídos que acabó con empate a uno. A comienzos de los noventa entraría de lleno en la plantilla de Zabalza, contando con catorce apariciones en las que además sumaría su primer gol en Primera.
Este jugador actuaba como central. Muy defensivo y eficaz, procuraba hacer las cosas fáciles para no jugar con fuego. Quizás esa sencillez le hizo pasar de los cien partidos en la liga de los grandes, asentándose en el equipo titular a partir de la campaña 1991\92.

Se mantuvo en la titularidad hasta que el Osasuna contó en sus filas con el yugoslavo Predrag Spasic, de quien echaron mano tanto Zabalza como su sucesor en el banquillo, Enrique Martín. No fue un año para el club navarro, que en 1994 acabaría perdiendo la categoría tras una nefasta campaña.

Larrainzar seguiría dos años más en el equipo de su ciudad. Habiendo recuperado el protagonismo en la zaga rojilla, el capitán pamplonica no conseguiría el retorno a Primera, y ya en 1996 decidiría cambiar de aires, pues ya no contaban con él.
Fichó por un Málaga que competía en Segunda B aunque con una buena plantilla como para aspirar a más. En su primer año con el club malacitano contó con bastantes minutos, pero no fue un buen año para los intereses de los malaguistas, ya que el equipo, lejos de alcanzar el ascenso, tuvo la necesidad de contar hasta con cuatro entrenadores para salvar una pésima campaña.

Pero llegaron los buenos años. Primero con Plaza y después con Peiró, el Málaga saltaría dos divisiones logrando dos ascensos consecutivos. Larrainzar fue un jugador necesario para lograr los objetivos, pues ya era un veterano curtido en mil batallas.

El zaguero pamplonica volvería a jugar en la división de oro española, esta vez con el Málaga. Le ganaría la partida al guipuzcoano Roteta, pues su experiencia fue vital para que el equipo alcanzase la permanencia. Con el conjunto andaluz, Txomin superaría los cien partidos en Primera, en la que todavía añadiría unas cuantas apariciones más.

Con el C.D. Málaga, Txomin Larrainzar alcanzaría los cien partidos en Primera División.

- Capitaneó al Málaga durante dos años más, abandonando la Costa del Sol en 2002 al ya no contar para Joaquín Peiró. Entonces puso rumbo al Mediterráneo para fichar por el Levante U.D., con el que tendría que volver a jugar en Segunda División. Aquel sería el último capítulo de su vida deportiva, llegando a colgar las botas tras el curso 2002\03.

Tres equipos en su carrera y un total de 354 partidos en los que sumó catorce goles, seis de ellos en la categoría máxima. La próxima vez toca repasar la vida deportiva de su hermano Iñigo Larraínzar, la cual no tampoco tiene desperdicio.

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