viernes, 22 de marzo de 2019

¿Te acuerdas de Iñaki Bea?



- No destacó como futbolista en ningún equipo vasco, su única experiencia en la élite del fútbol español se la debe al Real Valladolid, con el único que jugó en Primera División. También jugó en Segunda para equipos como Lorca Deportiva y Murcia, para después jugar en ligas extranjeras para equipos como el Wacker Innsbruck o el modesto Pforzheim.

Iñaki Bea Jauregi figura hoy en día como segundo entrenador de la Sociedad Deportiva Éibar, habiendo funcionado también como ojeador en Alemania, Austria y Suiza tras acabar su carrera deportiva en un equipo amateur germano.
Se dice que es un currela de toda la vida, un hombre que ha trabajado como fontanero o ferretero, de los que saben hacer "chapuzas" caseras. Es un tipo humilde que siempre se desempeñó como defensa central, destacando sobre todo por ser un tipo bregador, disciplinado y cumplidor. Con pocas virtudes técnicas, Iñaki ha conseguido competir en la liga más poderosa del planeta.

Bea nació en Amurrio (Araba), el 27 de junio de 1978. Por aquella zona desarrolló sus inicios como futbolista, jugando para el equipo de su municipio natal, Amorebieta y el Laudio. Pero fue con e Amurrio con el que se dio a conocer en Segunda B en los inicios del nuevo milenio.

Empezó jugando en aquel Amurrio suyo junto a un ex-txuriurdin como Yubero y el hermano de Ibon Begoña, Iker. Debutó en la categoría de bronce en el año 2000, de la mano de Juan María Sañudo, con el que participó en 27 partidos en su primer año.
Para el equipo de su pueblo jugó por tres campañas antes de aceptar el reto de irse hasta la otra punta de España para fichar por el Ciudad de Murcia, con el que conseguiría el ascenso a Segunda División al término de la temporada 2004\05. Iñaki fue uno de los fijos en la zaga murciana.

Posteriormente fichó por el Lorca Deportiva, con el que también ascendería a la categoría de plata en 2006. Debutó en Segunda y jugó 26 partidos a las órdenes de Unai Emery, pero al año siguiente abandonaría Murcia para incorporarse al Real Valladolid, con el que viviría sus mejores años como deportista.

Entonces dio con José Luis Mendilibar, de quien a prendería mucho y entablaría una gran amistad. El técnico de Zaldibar le daría galones para asumir la titularidad en la zaga vallisoletana, en la que Bea se comportó como todo un líder del equipo. Lo mejor de todo sería el ascenso del equipo pucelano a Primera División, habiendo liderado la tabla clasificatoria hasta el final del curso 2006\07.
Así fue como Iñaki logró estrenarse en la élite del fútbol español. Un 28 de octubre de 2007, el amurriarra dispondría de unos minutos en el Reyno de Navarra, en un partido frente a Osasuna que acabaría con un valioso empate a dos para los blanquivioletas.

Mendilibar contó con Bea para partidos de Copa y otros seis partidos del campeonato liguero, todos ellos como titular. Siguió gozando de la confianza de su entrenador, ayudando a que el equipo se mantuviera Primera División, en la que el zaguero alavés seguiría jugando un año más.

Iñaki Bea tendría más opciones durante la campaña 2008\09, participando en diecisiete partidos de liga asumiendo el liderazgo en la zaga pucelana, por veteranía y experiencia. Dejó al Valladolid en buenas manos, aceptando nuevamente el reto de irse a Murcia para jugar en un equipo diferente de la región sureña, el histórico Real Murcia.
Volvería a jugar en Segunda con el equipo pimentonero, actuando en bastantes encuentros para marcar su último gol en España, ya que con el descenso del club murciano a Segunda B, el jugador se marcharía a Austria para firmar por el Wacker Innsbruck.

En Austria se halló como en casa. Allí estuvo tres temporadas compitiendo en la Bundesliga 2 con el equipo de Tivoli Neu, para el que hizo un tanto y jugó algo más de sesenta partidos. Habiéndose ganado el cariño de la afición austriaca, el de Amurrio se trasladaría a Alemania.

Durante su estancia en el Real Valladolid, Iñaki Bea llegó a jugar 24 partidos en Primera División. 

- Acudió prácticamente engañado a su última aventura extranjera. Iñaki Bea pretendía jugar en un equipo profesional, sin embargo se vio jugando para un SV Pforzheim que competía en la séptima división alemana. Así concluyó su carrera en 2012, jugando el currante entre otros tantos currantes que incluso no se privaban de echarse un cigarrito para el pecho.

Ahora nos hemos acostumbrado a verle en el banquillo de Ipurúa, siempre detrás de su amigo Mendilibar ejerciendo como segundo entrenador. En ese Éibar al que nunca sirvió como jugador, Bea disfruta de una nueva etapa sin la necesidad de correr detrás del balón.

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